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lunes, febrero 6, 2023

Lucio, el anarquista español que estafó al banco más grande de Estados Unidos

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Lucio Urtubia el timador que puso en jaque al First National City Bank (antes de ser el Citibank). Usó la falsificación de cheques del viajero y se hizo de decenas de millones de dólares. Decía que era para la causa del anarquismo y las guerrillas. El banco casi se fundió. Netflix estrenó “Un hombre de acción”, una película sobre su vida

Era un simple albañil casi analfabeto. Sin embargo, logró mediante un complicado mecanismo estafar por millones de dólares a un coloso de las finanzas. Murió en plena pandemia en julio de 2020 y de muerte natural. Fue en Paris donde se había instalado 65 años antes para no hacer el servicio militar de su país (España). Lucio Urtubia fue considerado el Robin Hood de los anarquistas y revolucionarios. Por medio de sus falsificaciones logró doblegar a uno de los bancos más importantes de Estados Unidos.

A través de la imitación de cheques de viajeros (muy populares antes de las tarjetas de crédito) consiguió estafar al First National City Bank -actual Citibank- aproximadamente en 20 millones de dólares lo que representaba en los años 70 la ganancia total de un año de la entidad financiera.

Durante el servicio militar robaban material del Ejército y lo vendían de contrabando a Francia

Lucio Urtubia nació el 18 de febrero de 1931 pero, no fue hasta su exilio en Francia en 1954 cuando adquirió conciencia política gracias a los espacios que compartió con los refugiados españoles del régimen franquista. Urtubia se afilió a las Juventudes Libertarias. Su militancia política y su trabajo en la falsificación le permitió reunirse con el Che Guevara en 1962 gracias a la mediación de la embajadora cubana.
Con el dinero obtenido financió a grupos guerrilleros, anarquistas y antifascistas en Europa y América latina.

Según Urtubia, no robaba bancos, solo se dedicaba a expropiarlos. “El delito de robar un banco no es comparable al de fundarlo”, sostenía. Algo que ya se vio en la serie La casa de papel. Los que entran a robar al banco de España sostienen que el banco -antes- robó a la gente. Y la serie (no hay casualidades) es española.
Pero si de imitaciones se trata no hay que olvidar una gran y entretenida película de Steven Spielberg.

Esto es algo que, además, ya se vio en la popular “Agárrame si puedes” donde Leo Di Caprio hacía de un imitador que se enfundaba el traje de médico o de piloto de aviación y andaba por el mundo. Y para fondearse, entre otras cosas, utilizaba los cheques del viajero (que él mismo se fabricaba) y que cambiaba por dinero. El FBI -en la figura de Tom Hanks- andaba tras él pero para pedirle que le enseñe sus secretos en las imitaciones.

En los años 60 trabajó de albañil en París.

Volviendo a Lucio, con una hermana viviendo en Paris, decidió fugarse a Francia, donde comenzó a realizar trabajos de albañilería y a frecuentar ámbitos visitados por exiliados españoles en los que abundaban las ideas anarquistas.

Con sus camaradas españoles Lucio a la izquierda.

Así, junto a otros camaradas, comenzó a robar bancos a mano armada, con el pretexto de que una parte de lo recaudado se destinaba a ayudar a los más humildes.
El problema es que la policía francesa comenzó a fijarse en él y poner precio a su cabeza. Decidió dar un paso al costado con las actividades delictivas con armas de fuego.
Iba a pasar a delitos de “guante blanco”.

Comenzaron con la falsificación de DNI españoles. Un trabajo difícil y logrado.

Con una impresora, fotograbadores, algunos buenos dibujantes y lo que eran las primeras fotocopiadoras se podía intentar: la falsificación de documentos de identidad, pasaportes, dólares y todo tipo de cheques. Este fue el camino que siguió el albañil navarro Lucio Urtubia, antes de dar su gran golpe: la estafa al banco más grande del mundo.

Dice Pablo de Cea en El Español que cuando Lucio se reunió con el Che Guevara ya tenía una idea loca en su casa. “En aquella reunión el revolucionario español le propuso al médico argentino introducir en la economía estadounidense cientos de miles de dólares falsos, un movimiento que según Urtubia hundiría la hacienda norteamericana. El Che no le tomó en serio”.

Urtubia manifestó su desencanto con el argentino a posteriori.


En el medio, el mayo francés. Allí conoció a Anne Garnier, una “burguesita de izquierda” como ella misma se definía, la hija de un pequeño industrial, ella con tendencias liberales. “Yo venia del mayo francés y estaba fascinada con este vasco entrador”, contó. Ella lo llevó a su casa y lo presentó a sus padres. Lucio no se achicaba ante nada. Y resolvió casarse con la muchacha. “Hasta yo me sorprendí”, dijo Anne. “Siempre pensé que los anarquistas no se casan. Y menos por iglesia”
Y él: “Pues que yo hago lo que quiero para eso soy anarquista”, respondió Urtubia.

Así, pues volvió a lo suyo. A imitar cheques, entre otras cosas y presentarse a cobrar. Lo interesante es que los bancos pagaban.
Todo transcurrió entre finales de los años 70 y principios de los 80, cuando llegó a estafar al First National City Bank, hoy Citibank, unos u$s20 millones, equivalentes a más de 60 millones de dólares de la actualidad. Para poner ese monto en perspectiva, equivalía al beneficio anual de la entidad por aquella época.


El mecanismo consistía en un sistema de cobro masivo de cheques del viajero que falsificaba en su imprenta, en colaboración con el grupo de cómplices que también renegaban del sistema capitalista.
Qué eran, exactamente los travelers checks son una especie de cheques emitidos por un determinado importe, que eran muy populares en esa época, que se podían adquirir (se compraba el crédito) en las sucursales bancarias y después ser cobrados en otra de cualquier parte del mundo en la que estaba presente la entidad, o en la que contara con una oficina asociada. “Yo deposité este monto. Me autorizan contra este cheque el dinero para gastarlo acá”. Ese era el mecanismo.

Hoy en día se trata de un sistema que está prácticamente en desuso, pues la aparición de otros métodos de pago ha anulado sus ventajas, entre las que se destacaba la seguridad que suponía que estos cheques solo pudieran ser cobrados una vez y solo por sus dueños, pero también que se pudiera convertir en la divisa del destino: o sea depositabas dólares en Estados Unidos y retirabas (a cambio del cheque) francos en Paris.

En aquel entonces, ese segmento del mercado era liderado por el First National City Bank debido a que tenía presencia en numerosos países, lo cual hacía que sus cheques de viaje fueran de los más codiciados.
La leyenda cuenta que Urtubia recibió en un momento determinado el pago de su salario con uno de estos cheques y esto lo contrarió pues necesitaba efectivo para sus compras diarias. Pero una vez en la caja del supermercado pudo abonar con él, sin mayores complicaciones.

Ese fue el principio de todo, pues luego compró algunos con documentación falsa para luego imitarlos en su imprenta.
Como cada cheque estaba numerado, la metodología de la estafa consistía en repartir esas falsificaciones primero por toda Francia y luego por toda Europa, para que fuesen cobradas todas a la vez, antes de que dichos talones figurasen como invalidados en los registros del banco.
El sistema está contado en un documental vasco por el propio Urtubia. Véanlo en toda su extensión.


Una vez descubierto el fraude, las presiones del banco para esclarecer quien lideraba el fraude tuvieron efecto y Urtubia fue detenido por la policía francesa en 1980, pero pese a que estaba confinado en la prisión de La Santé, sus secuaces seguían estafando al banco.
El golpe de credibilidad que sufrió la entidad fue de tal magnitud que en un momento determinado planteó la necesidad de llegar a un acuerdo extrajudicial con Urtubia para que pusiera fin a la estafa, a cambio de retirar todos los cargos.

Detenido y juzgado.

Las planchas fueron entregadas; los papeles y cheques que aún poseía, quemados. Y todo cumplido.
“Para mí fue un honor haber negociado con el banco más grande del mundo. He sido un hombre afortunado toda mi vida. Soy un simple trabajador. Y supe rodearme de aquella gente que me dio lo mejor. Nunca estuve solo. No era dibujante, no fui fotógrafo, no fui fotograbador, no fui impresor. Tenía, eso sí, coraje. Y como viví la pobreza y la misera española y tenía ese odio a lo que viví. Y así crecí. Y supe rodearme de gente. Yo administré. Yo gestioné. Nunca tuve miedo”.

(Netflix acaba de presentar la película Un hombre de acción que retrata la vida de Urtubia).

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