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martes, agosto 16, 2022

Este chico no puede ser parte del Club

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Un poco de crítica literaria. Hace unos años, se lanzó El club Dante, una novela que reivindicaba la llegada de las primeras traducciones de la famosa Divina comedia a Estados Unidos. Sin embargo, el joven que se encargó de escribirla se olvidó de un detalle: la hizo muy poco atractiva. ¿Sirven 500 páginas si las primeras 200 ó 300 son aburridas en extremo?

La vi arrumbada en una mesa de saldos y me llamó la atención el título. Además, creía haber oído hablar de ella. El club Dante. De Matthew Pearl, su autor, nada conocía…Y sí, era la novela iniciática. De Dante, algo había escuchado pero no mucho.

¿Recuerdan la novela El octavo círculo que hablaba de las delicias del menemismo? La habían escrito Gabriela Cerrutti y Sergio Ciancaglini. Remitía al lugar del infierno Ella después haría otra novela de menemismo explícito triple XXX con El Jefe, pero esa es otra historia.

Bueno, el tipo es importante, piensa uno, aunque nunca leyó ni siquiera un verso ni menos una estrofa de la Divina Comedia.

Dante Alighieri sentó las bases de la cultura occidental en plena Edad media con su notable poema.

Pero claro, con toda la experiencia encima de haber leído El nombre de la rosa, y  -no se puede comparar, pero va- El código Da Vinci, de a poco se va estancando.

Yo hubiera agregado para completar la trilogía El péndulo de Foucalt que tendrá más esoterismo pero implica necesariamente el traspaso de algunas vivencias muy fuertes de Umberto en su juventud sesentista y comienzos de los setenta (algo que por obvias razones no pudo hacer con el Nombre…)

Semiólogo importante, Umberto Eco ganó fama con una novela.

En fin, amigos, empecé, la abandoné, dejé de leer, retomé.. Y no hay caso.

Creo que a Matthew (linda perla para nuestro collar) le quedó grande el desafío. O quizá simplemente nunca será un buen novelista.

¿Qué tiene para ofrecer?

Una manera absolutamente ralentizada de amontonar hechos inconexos y datos históricos.

Hace unos buenos años Ricardo Piglia fue lanzado a la estratósfera del mercado literario nacional como la gran esperanza blanca. Sin embargo, su Respiración artificial me produjo esa misma sensación.

Los que mucho conocen de un tema aparentemente quieren exponerlo todo. ¡Y lo hacen! Apilonan inconcebibles cantidades de datos que nada ayudan, pero se olvidan de qué va el género.

En fin, no soy un profesor de Literatura pero –definitivamente- sé que me gusta.

He leído novelas mucho menos pretenciosas pero con una gracia y calidad en el relato que bien le vendrían a esta hermosa ‘perla’ copiar ese estilo.

¿Novela histórica? Sí, me gusta

¿Quiere algunos ejemplos, aunque algunos sean virtuales desconocidos?

Fue al cine, pero la novela es excepcional.

Ahí van: Cold Mountain o Regreso a Monte Frío de Charles Frazier (histórica luego de la guerra de la Secesión igual que Club Dante). Fue al cine con Nicole Kidman y Rene Zelweger, pero en libro fue superior).

Otra: Soy Charlotte Simmons de Tom Wolfe, casi 900 páginas y nunca es pesada: con una escena inolvidable cuando el padre de Charlotte enfrenta a unos patoteritos y le demuestra a sus dos hijos varones qué es ser un hombre en la zona montañosa de EEUU;

Otra: La matriz del infierno de Marcos Aguinis, impresionante por donde se la mire, al igual que La Gesta del marrano; El desierto de Carlos Franz, novela sobre qué y cómo hicieron los chilenos con sus desaparecidos durante la dictadura de Pinochet; o la muy atractiva Empire Falls una muy atractiva reconstrucción de la caída de un pueblo que tuvo su única industria en la actividad de hilandería y debe cerrar de Richard Russo.

Morosa y muy bien escrita. Empire falls ganó un Pullitzer y vale la pena.

En El Club Dante hay que atrapar al maldito autor de los asesinatos.

Y además empecé a leer la Divina Comedia. Eso sí, no pude encontrar el Círculo del infierno donde queman a la gente las plantas de los pies mientras permanecen tumbados boca abajo en el suelo. No lo hallé… Pido ayuda… Help. Ah encontré estos comentarios en blogs: Como apreciarán, muchos no están a gusto con el estilo Pearl.

Matthew Pearl era muy joven cuando pergeñó El club Dante. Quizá eso le jugó en contra.

Pero a algunos les gustó. Quizá la última opinión (casi profesional) termina por redondear el concepto.

Y no puedo decir: no la lean. Más bien diría: Están advertidos. Vayan preparados.

Las críticas y comentarios son elocuentes.

Véanlo ustedes mismos.

“Novela aburrida, que se hace eterna y que te obliga a saltarte al comienzo párrafos enteros y al final incluso páginas sin perderse nada importante.
Creo que uno de los principales motivos de mi falta de interés se debe a lo poco familiares que me resultan los personajes reales, a que no me interesan lo más mínimo y a que la forma de relatar del autor es confusa,

“Estoy de acuerdo contigo, a mí tampoco me gustó nada. se me hizo muy aburrido, no fui capaz de engancharme ni por un momento.
creo que si quitasen todo lo que le sobra se quedaría en un libro de 50 páginas

“¡Por fin encuentro una crítica objetiva a El club Dante! Yo también lo compré pensando que sería una novela que me atraparía de principio a fin, pero no, estaba equivocado. Me apreció aburrida, densa, sin ritmo y muy pretenciosa. Al autor, muy joven y atractivo, por cierto, lo quisieron hacer pasar por el nuevo Dan Brown, pero ni uno ni otro convencen

Más de tres veces he tratado de leerlo, pero lo dejo cargado de tedio. Definitivamente, una novela-ensayo, como tú bien dices, cuyas partes más interesantes son los textos de su contraportada. Alberto Olmos.

“Comienzo a leer; macabro pero interesante inicio, primeras páginas, esto promete. Sigo leyendo, ¡Santo Cielo!, policías, delincuentes, literatos, críticos, tesoreros, rectores, editores,…se presentan y amontonan, encima enfrente, arriba, bajo, detrás y al lado. ¿Es el infierno? ¿Acaso el cielo?, no. Es el Caos. Lo siento Matthew, página 55, lo dejo.

“Abandono por KO técnico en la página 72. Insulsa, desvaída, personajes indefinidos e indefinibles, párrafos que hay que leer y releer para averiguar que quieren decir… No sé si es problema de escritura o de traducción (posiblemente ambos) pero no comprendo cómo se pudo comparar con “El nombre de la rosa”. La única comparación posible pero antagónicamente es con el “El libro gordo de Petete” que te enseña y entretiene. Este club ni una cosa ni la otra.

“Entiendo que a seguidores de libros facilones como “El Código Da Vinci” les resulte espeso, denso y difícil. La clave está en que, a diferencia de Dan Brown, Mathew Pearl no sólo sabe entretener, sino que también sabe escribir. Sí, existe una literatura en la que los personajes, aparte de ser guapos o feos, gordos o delgados y llevar jersey de cuello vuelto o no, tienen profundidad.


ACÁ METO LA CUCHARA YO.

NO estoy de acuerdo con ese concepto de “libros facilones”. Recuerdo sólo una frase del Negro Fontanarrosa. “Los libros, los cuentos, las novelas no tienen que ser una carrera de obstáculos donde uno tiene que ir sobrepasando la inhabilidad narrativa del escritor para tratar de alcanzar la trama”… O algo así…

Y la última crítica-comentario es valiosa:

“Soy escritor y trabajo como free lance para varias editoriales aquí en México. Incluso trabajo para Planeta, filial de Seix Barral que publica este título de Matthew Pearl. Aunque soy lector profesional y de eso vivo, les puedo decir que la trama es interesante, pero le sobran páginas. El autor va mejorando su escritura conforme avanza su novela, pero eso es un error como escritor, nadie tiene la obligación de quedarse a leer hasta la página 300 para que la obra comience a fluir. Estoy de acuerdo en lo que han dicho, le sobran palabras y detalles. Las primeras 50 páginas son insufribles. A partir de la 200 comienza a funciona

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