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lunes, abril 22, 2024

En doce años, fue a trabajar 414 días al Juzgado

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Gabriela Dunzelmann Novaro tenía aspiraciones artísticas y no le gustaban las tareas de jefa de despacho del juzgado. Gracias a un psiquiatra (Andrés Mega) de los 2667 días hábiles que tenía que haber asistido entre 2012 sólo concurrió en 414 jornadas. Conseguía licencias médicas y se iba de viaje

Gabriela Dunzelman Novaro quería ser artista. Vivir del arte en cambio parecía no ser una alternativa. Tenía un trabajo como jefa de despacho en el juzgado porteño de la famosa María Servini de Cubría. Y consiguió que el psiquiatra Andrés Mega le firmara 68 (sí, leyó bien) certificados médicos por un cuadro de bipolaridad. ¡Y ahí estaba la solución! Cobrar (bien) sin trabajar y vivir (bien) del arte sin tener que depender de ingresos (pobres) del arte. Nada de La luna y los seis peniques, era esa novela de Somerset Maughan donde enfatizaba la pobreza material en la que viven los artistas. No. Gabriela quería su sueldo. No quería trabajar, eso sí. Sólo en antigüedad (sí, cobra antigüedad, aunque usted no lo crea) recibe unos 2 millones de pesos, fíjese qué generoso este país. Ah, y viajar por el mundo. Eso sí le gustaba.

Hasta que un día la jueza se enojó. Dijo Basta.

En 2020, con las montañas de fondo

Lo que pasa es que Gabriela no sólo obtenía esos certificados médicos sino que mostraba en redes cómo andaba de paseo por el mundo.

En Facebook, puede vérsela en una foto del 30 de noviembre de 2020 con su esposo y una montaña de fondo. Muy feliz, eso sí. Nada de bipolaridad. Felicidad.

Hasta ahora ella no ha quitado los comentarios de otras personas y ya empiezan a llegar: Hace cinco días en esa foto ya pusieron: “Hija de put@…ñoqui mal parida tenes q ir presa”. Como para que se entienda.

Y de hecho así lo confesó al ser entrevistada por una junta médica en 2019. “Lo mío es el teatro, la escena (…) Ese fue siempre mi error, no dedicarme a hacer lo que me gusta. Nunca me animé a dejar un trabajo seguro, porque eso significa ganar una cuarta parte de lo que yo gano... ” En su entorno de trabajo, nadie nunca entendió por qué no renunció ni aceptó las sugerencias de jubilarse.

El psiquiatra Andrés Alberto Mega

El doctor Andrés Alberto Mega fue Psiquiatra Forense de la Corte Suprema de Justicia de la Nación pero, aunque retirado, continúa ejerciendo en forma particular como perito.

Sobre él también llega la denuncia de Servini de Cubría.

“Dicho más claro, la propia Dunzelmann expuso, según nos cuenta la especialista médica, que como una vez no la dejaron irse temprano sin motivos válidos, ‘se enojó’ y directamente se tomó licencia por varios meses como una suerte de ¡represalia contra el sistema’, lo que pone en tela de juicio -una vez más- la seriedad científica de las certificaciones médicas empleadas para justificar estas ausencias sin dejar de percibir sus haberes”, señala la denuncia de la jefa abandonada.

Es por eso que también denunció al profesional Andrés Mega, quien se define en redes sociales como “Psiquiatra, Psicoterapeuta y Legista. Profesor Universitario en Medicina. Psiquiatra Forense de la Corte Suprema de Justicia de la Nación” ya retirado.

Mega participó de charlas sobre la “Responsabilidad profesional del Psiquiatra”.

“La nombrada habría montado, de manera sistemática y continuada a lo largo del tiempo, todo un elaborado plan alrededor de una posible enfermedad mental al solo efecto de percibir sus haberes sin trabajar, recurriendo a tal fin a licencias por enfermedad de largo tratamiento”, sostuvo la jueza. Pero en esos períodos de enfermedad, la mujer paseó por el mundo “fuera de los lapsos legales” y así lo mostraba en sus redes sociales”, aseguró la denuncia penal presentada.

Y es interesante lo que sostienen los médicos peritos al respecto. “Los diagnósticos médicos hablaron de un cuadro de bipolaridad. Un cuadro que, con una medicación calibrada, permite una vida laboral activa, y del que la propia jueza, a esta altura, se permite dudar, después de haberla enviado a revisar en el Hospital Borda“No presenta afección psiquiátrica en curso que le impida desempeñar sus tareas laborales habituales”, fue la conclusión a la que llegaron en ese centro de Salud.

Seguramente Gabriela Dunzelmann Novaro cerrará su cuenta de Facebook

La jueza Servini sostuvo además que para llevar adelante la maniobra se usaron “documentos ideológicamente falsos, para lo cual habría resultado indispensable la necesaria elaboración del Dr. Andres Mega. En total, a lo largo de los años, la mujer aportó 68 certificados firmados por Mega 

Para entender el escenario hay que comprender cómo es el sistema que rige en Tribunales para los empleados.

Con 45 días de vacaciones, los empleados pueden acceder a un período de hasta dos años de licencia médica con goce de sueldo siempre que pueda justificarse. Pasado ese período, ya no se paga más el sueldo. En este caso, dice la denuncia, la empleada volvía cuando llegaba esa fecha límite. A los seis meses, podía volver a entrar en licencia médica extraordinaria.

Gabriela quería todo: la plata del poder judicial pero no el trabajo que debía prestar. Quería viajar pero sin el sueldo de jefa de despacho no lo podía hacer. Y si estaba enferma ¿cómo iba a andar viajando? Ah, las maravillas de la ciencia.

El tema de los viajes es crucial para la jueza a la hora de valorar el escenario. En 2012, con licencia por largo tratamiento por enfermedad, viajó 10 días de julio a Brasil y tres días en febrero. En 2013, con la misma licencia, volvió entre el 19 al 29 de julio a las “cálidas playas” cariocas.

Pero también le gustaba el frío de Escandinavia.

Gabriela pudo conocer la ópera de Oslo en Noruega

En 2014, no fue la excepción: “La licencia por enfermedad no le impidió disfrutar de la temporada alta del verano europeo, y estuvo en España desde el 23 de julio al 7 de agosto”. En 2016, en marzo fue a Uruguay, de julio a agosto a España, en noviembre a Chile y en diciembre volvió a Uruguay. Ya para 2018, en su cuenta de Instagram, la empleada subió fotos por Europa y Punta del Este y añadió: “Y así voy a seguir por el mundo, cuando YO quiera, en el momento en que YO quiera”.

Hoy cosecha críticas por doquier a la par de la denuncia que le presentara su jefa.

Habrá que ver si va a las audiencias o si consigue otro certificado médico para esquivar el bulto. En esencia, debería reintegrar lo mal habido. Pero la sospecha es que se le invitará a jubilarse en forma anticipada.

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