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viernes, mayo 24, 2024

Locura: prohibieron el arroz dorado en Filipinas que evitaba cegueras en niños

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Fue por una campaña de Greenpeace. Se trata de una variedad transgénica que trae incorporada elementos para combatir la deficiencia de vitamina A. Y evitar una especie de ceguera que afecta a miles de niños asiáticos

Entre “cínico y grotesco” fue el tratamiento que recibió Greenpeace por impulsar el No al Golden Rice (o arroz dorado) que trae incorporado betacaroteno y con ello ayuda a combatir un tipo de ceguera en niños asiáticos. ¿Por qué ocurre esto? Porque la dieta oriental se basa hasta en un 80 por ciento en arroz. Y al no tener Y una de las maneras de incorporar la vitamina A era por transgénesis colocarla en este tipo de arroz. En el primer mundo y esta parte del planeta no hacen falta: por ejemplo en la Argentina, las mujeres que se hallan embarazadas saben que deben ingerir ácido fólico para fortificar sus bebés en la panza. Y de hecho, en el país las harinas vienen enriquecidas con hierro y ácido fólico y con ello se evitan malformaciones. Sencillo ¿no? Como sostiene Iván Ordóñez en Seul: “Tomen un paquete de galletitas, fideos o harina y lean los ingredientes: “Elaborado con harina enriquecida ley 25.630”. El conocimiento y la producción, unidos para derrotar una enfermedad a bajísimo costo, constituyen un acontecimiento hermoso.”

Clarito: en la Argentina se defiende a los niños por nacer. Greenpeace no lo deja en Asia

En el Sudeste Asiático, el 82% de los chicos en preescolar sufre una condición inexistente en Occidente y hasta en los países pobres de América Latina: la night blindness (ceguera nocturna en traducción directa), o nictalopía, que disminuye la visión en entornos oscuros (o sea de noche) y provoca ceguera infantil. Ahí, donde el 50% del consumo de calorías es arroz, los niños nacen con distintas malformaciones y discapacidades y su expectativa de vida es más baja. La causa está estudiada hasta el cansancio: una dieta pobre en vitamina A es la responsable de esta tragedia humanitaria.

Sin el arroz dorado miles y decenas de miles de niños del sudeste asiático terminan padeciendo una ceguera absolutamente evitable

El Arroz Dorado es arroz convencional que ha sido transformado genéticamente para tener altos niveles de betacaroteno, el precursor de la vitamina A. El betacaroteno se encuentra en varias frutas y verduras (es lo que hace que las zanahorias sean anaranjadas), pero el arroz, que puede constituir hasta el 80 por ciento de la dieta diaria en Asia, contiene pocos micronutrientes.
El prototipo de Arroz Dorado fue desarrollado en la década de 1990 por los científicos europeos Ingo Potrykus y Peter Beyer sin ninguna participación corporativa directa, y fue recibido con mucho entusiasmo. Potrykus apareció en la portada de la revista Time en 2000 junto con el titular “Este arroz puede llegar a salvar a un millón de criaturas al año”. Sin embargo, el prototipo no contenía niveles suficientemente altos de betacaroteno para ser una fuente eficaz de vitamina A.

Reconociendo la necesidad de mejorar su descubrimiento revolucionario, los científicos licenciaron su propiedad intelectual a Syngenta, con la condición de que el arroz mejorado se pusiera a disposición de los agricultores del mundo en desarrollo de forma gratuita. La compañía desarrolló una versión mejorada del Arroz Dorado con niveles mucho más altos de betacaroteno en 2005 y decidió no comercializarla en el mundo desarrollado ya que no había mercado para ella. Syngenta continúa apoyando el proyecto con asesoramiento y conocimientos científicos, pero no tiene control comercial sobre él.

El arroz dorado tiene dos genes de otra especie: uno del maíz y otro de una bacteria del suelo que ingerimos habitualmente

La versión actual de Arroz Dorado tiene dos transgenes, o genes de otra especie. Uno es de maíz y el otro proviene de una bacteria del suelo que ingerimos comúnmente. Estos dos genes activan la vía metabólica de carotenoides en arroz que produce betacaroteno.

Cuán grande es el tema de la deficiencia de vitamina A

La deficiencia de vitamina A (DVA) es uno de los problemas más importantes en términos de salud pública mundial, según la Organización Mundial de la Salud. Es una de las principales causas de ceguera infantil en el mundo en desarrollo y debilita el sistema inmunitario, aumenta la vulnerabilidad a enfermedades como el sarampión, las infecciones respiratorias y la diarrea que, a menudo, conducen a la muerte.

Gracias a este tipo de campañas se afecta la salud de inocentes en el mundo.

La afección afecta a más de 140 millones de niños en edad preescolar en 118 países y a más de 7 millones de mujeres embarazadas. UNICEF estima que 1,15 millones de muertes infantiles son desencadenadas por la deficiencia de vitamina A cada año.

“Hay mucha hipocresía y el cinismo reinantes en el debate alrededor del uso de los organismos genéticamente mejorados: es insoportable”. 

Según un estudio de la Organización Mundial de la Salud de 2001, 1 millón de los aproximadamente 1,5 millón de niños ciegos del mundo viven en Asia. “Cada año hay medio millón de casos nuevos, el 70 por ciento de los cuales se deben a la deficiencia de vitamina A”, escribieron los autores en 2001. En ese momento, los autores estimaron que un niño quedaba ciego cada minuto en algún lugar del mundo. Peor aún, señala el estudio, la mayoría muere en el primer año.

Como finalmente sostiene Ordóñez, “la hipocresía y el cinismo reinantes en el debate alrededor del uso de los organismos genéticamente mejorados es insoportable. Son el punching ball de una liga global de movimientos usualmente de izquierda que están en contra del capitalismo y veneran un ambientalismo vacío de contenido para el que cualquier intervención del humano sobre su medio es sacrílega. El medioambiente es, en el fondo (y bastante en la superficie), una excusa para denunciar la supuesta crueldad del capitalismo. La evidencia en el uso de los transgénicos en el fondo los tiene sin cuidado. Los partidos verdes europeos en tándem con Greenpeace son los principales promotores del terrorismo medioambiental, que crean mensajes y financian a activistas locales como la hindú Vandana Shiva que, obviamente, no es bióloga, ni biotecnóloga, ni ingeniera agrónoma o pertenece a ningún otro campo de la ciencia que la autorice a hablar científicamente contra el mejoramiento genético vegetal”.

De hecho, los famosos verdes repudiaron la declaración de ¿quiénes? De nada menos, los premios Nobel que pidieron que reconsideren su actitud. Es claro que la respuesta fue negativa. Discutir con un anarquista fanatizado es como escupir al cielo.

En África volvieron a usar el DDT: el daño del mosquito era mayor que no usar el insecticida.

Solo un ejemplo: el DDT

En los años 60 del siglo pasado, la malaria y la fiebre amarilla hacían estragos en las regiones tropicales del mundo. Hasta que llegó el Dicloro difenil tricloroetano o DDT que acabó con la malaria en Estados Unidos (1952) y en Europa (1961), donde asimismo puso punto final a una epidemia de tifus. Por lo demás, fue empleado, a menudo sin cuidado y en exceso, para proteger las cosechas de los embates de los insectos.
Y luego descubrieron algunos efectos negativos que los había, claro que sí. Llegaron los consejos científicos (atinados para el primer mundo).

En África eliminaron el DDT (como en otros lugares del mundo) y las muertes por malaria volvieron: afectan a 300 millones de personas al año

Y decidieron dejar de usarlo. En Europa y EEUU no hubo problemas. Sigue sin afectarlos ahora, ya que estas personas que impulsaron las iniciativas del mismo tenor cuando viajan a África se hospedan en lujosos hoteles y no suelen visitar los hospitales ni el hogar de las víctimas de esa terrible enfermedad, por lo que no ven el sufrimiento de tantos millones de pobres, cuyo bienestar dicen defender. Así las cosas, África se ha convertido en un lugar donde el ecologismo exige que se combata al principal asesino de sus hijos única y exclusivamente con medios políticamente correctos, como los mosquiteros. La prohibición del DDT es un crimen contra la humanidad que permite que 300 millones de hombres, mujeres y niños sufran anualmente de malaria.

Para el cierre, el dato es contundente: En Sudáfrica, la vuelta del uso del DDT ha reducido un 80% los casos de malaria en 18 meses, sin que se haya registrado consecuencia negativa alguna para el ambiente. Otros países del Continente Negro están siendo testigos de experiencias similares.

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