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domingo, diciembre 4, 2022

Cómo conocí a Santiago Carabante antes de que fuera famoso

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Se trata de uno de los productores que participó en la película Argentina, 1985. Los cordobeses lo señalan como uno de los suyos y él se reivindica con un pie en cada lado. Porque nació en Laboulaye pero hace más de 30 años reside en Misiones. Su paso por Abogacía y cuando empezó a ver que el cine era algo más que una pasión. Y, claro, una anécdota increíble

Hay que decirlo todo: Hoy Santiago es una figurita difícil y todos los medios quieren tener una entrevista con él. Y que cuente cómo se siente al formar parte de la productora La Unión de los Ríos (hermoso nombre) y con ella de la película más famosa del año ‘Argentina, 1985’ que trata sobre el juicio (y condena) a las juntas militares por la violación de los derechos humanos durante la última dictadura. A la realización le ha ido tan bien que recibió galardones en diversos festivales del mundo así como reconocimientos del público que antes del mes de empezar a pasarla (septiembre de 2022) ya era la película nacional más vista del año. Y, frutilla del postre, es la candidata argentina en Hollywood para los premios Oscar.

Conocí a Santiago Carabante en Posadas en circunstancias absolutamente inimaginables. Ni Eduardo Sacheri lo hubiera escrito mejor.

Mi hija Antonela hacía tenis con su amiga Lucía en un club en las afueras de Posadas.

Confiadas iban y le daban unos raquetazos a la pelotita.

Sus mochilas quedaban ahí tiradas cerca de la cancha.

Una vez no las dejaron tan cerca.

Cuando quisieron darse cuenta, alguien las advirtió: “Che, miren que parece que anduvieron revisando sus cosas”.

Y, sí.

Ambos celulares habían sido extraídos de cada uno de los bolsos.

A la desesperación por la situación siguió la bronca por el descuido.

Antonela llegó llorando a casa, mientras su cuñado Fernando, que algo sabe de tecnología digital, le preguntaba.

-Pero ¿ese móvil no tiene rastreador?

Y, sí. Tenía.

Ahí mismo comenzaron las búsquedas.

Al rato, ya se sabía dónde estaba el smartphone: En pleno centro de Posadas en un pequeño local donde estaban intentando abrirlo. Sólo que al prenderlo -como en las películas- pusieron en marcha su rastreador.

No hubo maniobras violentas ni Rockys o héroes que salieran a buscar a los maleantes.

“Tenía ganas de ir con mi bate de béisbol a ese lugar”, dijo.

(Aunque Santiago confesaría más tarde cuando su hermana le contó que ya tenían localizados los celulares que se moría de ganas de agarrar un bate de béisbol que tiene e ir a repartir un poco en ese lugar).

La geolocalización había funcionado bien.

El paso siguiente fue contactar a la Dirección de Cibercrimen de la Policía provincial. Que pidió expresamente: “No hagan nada. Esperen, que ya vamos”.

Mientras las preocupadas dueñas hacían guardia en la entrada del local donde ya estaban sus teléfonos, los agentes llegaron, pidieron entrar, luego las chicas y finalmente, ¡bingo!… aparecieron los teléfonos.

Por supuesto, el dueño del local adujo buena fe y todo ese tipo de versos que se recitan en estos casos.

Horas después terminamos los interesados (las dos chicas, el hermano de una, el padre de la otra) frente a la comisaría 13.

Horas y horas de espera, charlas, y paciencia.

Ahí conocí a Santiago Carabante.

Él era el hermano y yo el padre. Febrero de 2021.

“Sí, me dedico al cine y soy productor. Ya tuve participación en La Patota, por ejemplo”, me contó.

Se trataba de una película filmada en Posadas.

La patota, una película en la que Carabante trabajó en la jefatura de locación.

Una remake. La primera la había hecho Mirtha Legrand a inicios de los años 60. En este caso, el rol principal era de Dolores Fonzi. Una abogada deja Buenos Aires y viene a enseñar a Posadas a un barrio marginal. Y no la pasa muy bien. Y no contamos más para no spoilear la película.

Quién iba a decir que un año y medio después él iba a estar allá arriba tan alto y yo…seguiría en Posadas.

Sí. Santiago Carabante es de origen cordobés.

“Tenés que venir a filmar en Laboulaye”, le dicen desde su provincia natal.

“Pero también me siento muy misionero ya que vivo en Posadas hace más de 30 años, desde que tengo cuatro o cinco años”.

En plena fama, Santiago participó en diversas presentaciones de Argentina, 1985

Cómo llegó a esto. Sencillo. De a poco. “El bicho del cine me picó después de dejar la carrera de Abogacía y no sabía qué hacer. Un día fue al cine Sunstar pasaban un corto del Montoya y ahí como, bueno, retomar las ganas de hacer cine. Siempre lo tenía dando vueltas en la cabeza, pero nunca se me había cruzado considerado seriamente tomarlo como una profesión. Mi razonamiento fue sencillo: si hay gente en Posadas haciendo cine yo también quiero”.

En su infancia, el cine de Disney inundó sus días. “Y sí: entre la Bella y la bestia y el Rey león anduvieron mis preferidas”, admite.

Con Dolores Fonzi y Santiago atrás.

-¿En qué momento decidiste que además de una pasión podía ser un oficio (ser productor)?

Ese momento en que decidí que más que una pasión iba a ser un oficio se dio después  de que hiciera la jefatura de locación de La Patota (2015).Ahí me dije Me voy a dedicar a productor. Y me rodeé de mis mentores: Agustina Llambi y Fernando Brom y con ellos fui aprendiendo y convertir esa pasión en mi laburo

¿Había algo que te seducía en ser productor o estar en el mundo del cine?

“No hay nada en particular que me seduzca pero siempre me gustó la idea de generar una ficción una construcción. Por eso no hago documentales. La idea de ficcionalizar algo, de buscar locaciones de entrenar actores de producir todo eso y a través de la ficción construir una idea o concepto siempre me pareció lo más lindo del cine de dejar algo”.

“Eh, Santiago cuándo venís a filmar algo acá en Córdoba”, lo invitan.

Así con un poco de formación (“Llegué a estudiar realización y producción de radio y TV y dejé cuando estaba por empezar tercer año”) fue avanzando.

En su haber hay varias participaciones. Pero esta por el impacto social y político difícilmente será equiparable.

“Llegué a Argentina 1985 porque es un proyecto que venía trabajando en la productora La unión de los ríos. Ese proyecto estaba en carpeta y de repente con Axel Kuschevatzky, los grupos Infinity.  Kenya y Amazon tomó forma y la terminamos filmando. Pero es un proyecto entre tantos otros que tenía la productora en vías de filmarse. Y llegué ahí al ser socio de la productora”.

La película de Santiago Mitre aborda el histórico Juicio a las Juntas Militares una promesa de campaña del entonces candidato Raúl Ricardo Alfonsín. A fines de 1983, apenas asumido, Alfonsín anunció la puesta en marcha del proceso de juzgamiento. Todo 1984 se llevaron los preparativos mientras la Comisión Nacional de Desaparición de Personas (Conadep) llevaba a cabo una tarea de recopilación de casos de desaparición de personas durante la dictadura y en 1985 se termina realizando el juicio. Era una época donde el poder civil temblaba ante el aún vigente poderío de las fuerzas militares. Y sin embargo se juzgó y encerró a las cúpulas militares que gobernaron el país entre 1976 y 1983.

La película ahora es la apuesta argentina para ingresar a la categoría de Mejor Película Internacional para los premios Oscar 2023.

Carabante destacó un detalle no menor: ““Fue muy fuerte porque filmamos en los lugares donde realmente sucedió el juicio”

Ya hay dos antecedentes argentinos con los premios Oscar: La historia oficial que trató la misma temática (en ese caso, con el de una docente porteña que alberga dudas con respecto a la niña que recibieron en adopción y que era una de las criaturas nacidas en cautiverio). Y luego El secreto de sus ojos que también toca el tema de la violencia política en los años 70 previo al golpe militar, hay que decirlo.

Sí, El secreto de sus ojos está basado en un libro de Sacheri. Ficción, tal como le gusta a Santiago. Es que a él mismo lo conocí de una manera que ni el mismísimo Sacheri lo hubiera podido escribir.

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