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sábado, abril 20, 2024

Walter/Wendy: El sintetizador le debe la fama pero vivió ocultándose

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Tuvo una infancia atormentada porque era un varón que se sentía nena. La música era su pasión. En la década de los ’60 conoció a Robert Moog, el ingeniero que desarrolló el sintetizador. Y congeniaron. Arte y tecnología. Lanzó por su cuenta Switched-On Bach. Acá se lo conoció como Bach Electrónico. Y fue suceso en el mundo

La historia de Walter Carlos que con el tiempo se fue transformando en Wendy Carlos era conocida en los años 70 cuando la música progresiva imponía sus mandatos en el mundo. Las bandas como Emerson, Lake and Palmer, Yes, Pink Floyd, Genesis, Alan Parsons Project podían lanzar sus álbumes gracias al desarrollo silencioso que habían realizado Robert Palmer un ingeniero inglés y Walter Carlos, artista norteamericano que -ya en ese momento se decía- se había pasado a llamar Wendy Carlos por una reasignación de sexos.


En realidad, Carlos tenía sus propios conflictos internos porque a los músicos “ni les tingaba” (como dicen los misioneros) si era varón o mujer. El aparato y sus aplicaciones era tan revolucionario que cualquier otra consideración quedaba apartada.
Charly García en la Argentina había creado con Nito Mestre la banda Sui Generis (eran ellos dos, en realidad) y tenían un suceso fantástico. El primer y segundo disco (Vida y Confesiones de invierno 1971/1972) eran folk y folk rock, podía decirse y competían con otra banda muy popular de entonces (100 por ciento folk) llamada Vivencia. Cuando empiezan a llegar los discos de ELP, Yes y demás, Charly queda loco.
Viaja, trae su propio sintetizador y el último disco de Sui Generis ya es OTRA cosa. Eran las mismas letras ‘picantes’ cargadas de ironía que fustigaban a las instituciones tradicionales, pero el agregado era electrónico. Un sintetizador (o varios) hacían la diferencia.
¿Un ejemplo?
Escuche a esta banda (ex) folk rock (Sui Generis) mientras hace Pequeñas delicias de la vida conyugal.


En el mundo, la banda inglesa Genesis era consagrada como la mejor del mundo con su álbum Selling England by the pound (Vendiendo Inglaterra por una libra).
Tony Banks era el tecladista y se lucía al combinar un sonido suave y envolvente con letras que hablaban de batallas épicas, de niñeras que hacían locuras con las criaturas que debían cuidar (The nursery crime) y hombres que luchan.

Cables y teclados. Robert Moog avanzaba con su invento pero necesitaba de Carlos.

El uso del aparato de Moog y Carlos ya era el que imponía su marcha. Era la música progresiva de los años 70. Toda una revolución.
Vaya a modo de ejemplo, cómo era en ese entonces el sintetizador que usaban y cómo era capaz de remplazar las voces humanas con su tecnología (‘sintetizaba’ claro está).

https://www.youtube.com/watch?v=-xbUZE9OTbw


En paralelo, Carlos vivía su drama de una manera absolutamente insoportable. Quería ser mujer. Se hacía los tratamientos. Pero tenía vergüenza. Y no quería mostrarse en su nueva versión.
Dicen que hubo un recital -cuando ya estaba en camino a ser Wendy- en que decidió ‘disfrazarse’ de varón y salió con patillas, bigotes pintados.

Sin embargo, en mayo de 1972 Carlos finalmente culminó su cambio de sexo y se convirtió oficialmente en Wendy Carlos. Recién siete años después se anima a salir del closet y contarlo todo en una nota de Rolling Stone, la revista de música. Pero no le gustó. De las quince páginas de la nota, solo dos columnas se dedicaban a la música y el resto a su vida. A su atormentada vida. Lo consideró una traición. Pero sirvió porque el público en general y los artistas en particular sólo querían sus aportes creativos y artísticos que eran muchos.

Gervasio Malagrida está en funciones públicas actualmente pero decidió mostrar su LP (o larga duración) original de Switched on Bach (de origen brasileño)


El otro punto de popularidad para Carlos se dio a fines de los años 60, pero se extendió hasta la actualidad.
Anthony Burgess había sacado una pequeña novela sobre las andanzas de un grupo de violentos que hacían ataques a familias mientras escuchaban música distópica y manejaban un lenguaje nuevo. Se llamó La naranja mecánica. El director Stanley Kubrick (famoso por haber hecho también Lolita y 2001 odisea del espacio) decidió llevar a la pantalla esa obra. Y la música se la encargó a Wendy Carlos.

La naranja mecánica relataba las violentas andanzas de una banda que iba a ser reeducada


“El éxito brutal de Switched-On Bach, no solo le permitió trabajar con Kubrick en La naranja mecánica, para quien convirtió varias piezas al versionar con sus sintes melodías de Purcell, Beethoven y Rossini, en melodías escalofriantes, sino que le permitió seguir adentrándose en terrenos musicales inexplorados”, señaló Juanjo Villalba para El País.
La banda de sonido de La naranja mecánica sí está disponible en las plataformas digitales y ahí puede apreciarse lo que esta increíble artista hacía hace medio siglo con un instrumento tan novedoso.

https://www.youtube.com/watch?v=n9uK0VChiIk


Qué decía el otro integrante de este dúo que hizo una revolución (no tan) silenciosa del siglo XX. Robert Moog declaró a People: “He visto a muy poca gente adaptarse a un instrumento de forma tan natural como ella lo hizo al sintetizador. Parecía tener un don divino”.

Toda esa bendita década (años 70) probablemente la más creativa en la historia de la música, fueron 10 años en los que, aunque siguió trabajando, de hecho editó ocho discos bajo el nombre de Walter Carlos durante ese periodo, se sometió a un secretismo forzado según ella pero forzado por ella misma. Por nadie más.
Si el amable lector pone en el buscador de sonidos algo de Wendy o Walter Carlos verá que no es fácil de lograr apenas un poquito. ¿La razón? “El secretismo forzado”. Carlos ha decidido que su música no entre en los catálogos habituales. No obstante se pueden oír algunos trabajos similares donde se aprecia este sonido increíble.


Un ejemplo de su trabajo fue señalado por el propio Robert Moog. Llegó a inventar una ‘orquesta digital’ con más de 500 ‘voces’ que creó una a una durante tres años para replicar los instrumentos de una orquesta. El mismo Moog declaró en People en relación al disco: “Wendy ha creado sonidos que nadie había escuchado antes salir de un sintetizador. Juega en otra liga”.
La música de Carlos está apenas disponible en alguna plataforma de internet. Esto se debe a que la artista, que es propietaria de la mayoría de su catálogo, no lo ha autorizado. Y además dedica mucho tiempo y dinero a denunciar a las personas que la cuelgan en internet sin su consentimiento. Así que atentos, a los que les gusta compartir.

Una genial artista que adaptó y realizó obras propias

Por estos días de fines de 2022 estuvo cumpliendo 83 años. Sigue siendo huraña, replegada sobre sí misma y creadora. Una genial música que se llamó a encierro por sus propios traumas.
Quizá la mejor definición proviene de ella misma. Y con la que el autor de esta nota coincide al 100 por ciento.
“El público resultó ser muy tolerante o, si lo prefieres, indiferente por la cuestión de mi sexualidad. Parece que nunca hubo necesidad de toda esta farsa. Al final resultó una monstruosa pérdida de años de mi vida”.

Alan Parsons se inició como ingeniero de sonido y allí conoció el Moog


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