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domingo, junio 16, 2024

Iglesia Catedral: cerca de 150 años en el centro de Posadas

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Construida en el siglo XIX, su historia abarca hechos importantes como testigo del crecimiento de lo que terminó siendo la capital misionera hasta la irrupción del arquitecto Bustillo en los años 30.

La majestuosa Catedral “San José” de Posadas, también conocida como “Iglesia Matriz”, es un verdadero tesoro histórico que se remonta al siglo XIX, enraizado en la evolución y el progreso de la ciudad de Posadas a lo largo de los años.

Del tiempo de ñaupa. Antiquísima imagen de la Catedral y Plaza Nueve de Julio

Cuando terminaba la guerra de la Triple Alianza en esta zona denominada a la sazón Trincheras de San José se estaba erigiendo su primera iglesia. Tuvo sus orígenes en una capilla improvisada en honor a San José por el batallón N.º 24 de aliados en la Guerra de la Triple Alianza.

Esta imponente catedral surgió a través de una iniciativa municipal en 1872, con la noble misión de dotar al pueblo de un templo. Tras una conmovedora gesta de recaudación de fondos y el beneplácito eclesiástico, la construcción comenzó en 1876. La mensura inicial de Posadas se realizó en 1871, y la ubicación original de la plaza principal correspondía al área donde hoy se encuentra la Escuela N° 4. Se cree que había una capilla en el lugar donde hoy está la Catedral San José. Cuando se formó el primer Consejo Municipal, se reservaron cuatro cuadras frente a la plaza principal para edificios públicos, lo que incluía la construcción de la iglesia.

Su primer nombre fue Iglesia Matriz hacia 1872 y Misiones siquiera era Territorio Nacional; apenas, un apéndice de Corrientes

Fieles cuidados y transformaciones:
A lo largo de su historia, la Catedral ha resistido embates naturales, como la tormenta que desplomó una de sus torres en la década de 1880. Sin embargo, gracias a la devoción y el esfuerzo de la comunidad, se llevaron a cabo reparaciones y modificaciones para preservar la integridad de este templo, con lo que se manifestó así un cuidado reverente por su patrimonio.

En 1898, se barajó la posibilidad de edificar una nueva iglesia, cristalizada en 1904, con el respaldo del gobernador. En la década de 1930, con el aporte del arquitecto Alejandro Bustillo se llegó al proyecto final y el edificio tomó la arquitectura que se conoce hasta la fecha.

Un espacio de generosidad y devoción:
Durante los festejos del Centenario de la Revolución de Mayo, se llevaron a cabo generosas donaciones destinadas a enriquecer el interior del templo, incluyendo un precioso reloj y un espléndido altar del Sagrado Corazón. Estas ofrendas reflejaron el amor y la entrega de la comunidad hacia su catedral, constituyéndose como símbolo de unidad y fe.

El reloj del centenario por su fecha de inauguración en 1910, o como Juan Mühn, en honor al guardián del tiempo, su cuidador durante 25 años. Fue el primer reloj público de la ciudad y se encuentra en el campanario izquierdo del edificio. La tecnología, de la empresa francesa Prost Frères, era la más perfeccionada de la época. Hoy es cuidado por el párroco de la catedral, quien cada ocho días sube los 90 escalones para saludar al centenario reloj y darle cuerda… y sí, aún funciona.

Desde la avenida Corrientes se podía ver la Catedral posadeña

Cambios litúrgicos: Después del Concilio Ecuménico de 1964, la catedral experimentó transformaciones litúrgicas significativas que moldearon su interior. La simplicidad y la pureza pasaron a reinar, con la retirada de ornamentos decorativos y la adaptación a nuevas directrices eclesiásticas, evidenciando la plasticidad y la vitalidad espiritual de este venerado lugar.

El órgano de la Catedral (imagen arriba) fue adquirido en Alemania en 1963 por medio de una suscripción popular que se llevó a cabo a pedido de Monseñor Jorge Kemerer. Pesa 3 toneladas y media, tiene 6 metros de altura, 5 metros de ancho y consta de 840 tubos sonoros. Durante años el instrumento fue el encargado de entonar la marcha nupcial en las bodas, animar las misas e interpretar solemnes conciertos en las veladas musicales que proseguían en la Celebración Eucarística.

Los vitrales son más recientes. Su creación fue una iniciativa del Obispo de Posadas, Monseñor Juan Martínez, en función de dar a través de las imágenes un mensaje en el que se rescata la historia del pueblo misionero. La obra también hace referencia a la dura realidad política y social de ese entonces. Para Lograr esta tarea, en 2019 se convocó al artista Pablo Subirats

Así, la Catedral San José no solo es un edificio religioso; es un testimonio viviente de la fe, la comunidad y el rico legado cultural de la ciudad. Su historia narrada a través de los siglos es un reflejo de la idiosincrasia local, la devoción y el desarrollo de la capital misionera

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