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jueves, julio 25, 2024

Un año del milagro en la selva: cómo están los niños

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Los Mucutuy, cuatro hermanitos, quedaron a la deriva en medio del monte cuando cayó el avión que los trasladaba. Su madre había muerto y ellos se las arreglaron 40 días para sobrevivir hasta ser rescatados. El impresionante relato de Lesly, la heroína que salvó a sus tres hermanos y ella misma. Cómo están hoy

Ahí están ellos. Los cuatro: sanos, sonrientes, gorditos…¡y pixelados sus rostros! Vaya paradoja de la gente colombiana. Mostraron sus rostros desvaídos y cadavéricos (eran poco menos que eso cuando fueron rescatados a mediados de junio de 2023) y ahora que se los adivina bien, tapan esos rostros felices.

Pero más allá del detalle de “Protección al menor” (¿de qué? se preguntaría un escéptico) de las fotos ya todos lo saben: los hermanitos Mucutuy están bien. Muy bien.

Sí, los responsables de Lesly, Soleiny, Tien Noriel, y Cristin y sus vidas pertenecen al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF). Y ellos entregaron las fotos pixeladas.

La historia completa constituyó una de las notas más leídas de este portal durante el año pasado.

Lesly es la mayor del grupo. Ahora tiene quince pero un cuerpito de niño de diez u once años. Son menudos, qué dudas caben. Sin embargo está bien aspectada. Sana.

Estefanía Pardo de la Redmas Colombia relató así: “Estaba inconsciente y sangrando en medio de la selva. Lesly, la mayor de los Mucutuy, despertó minutos después de que la avioneta en la que viajaba con su familia impactara contra el suelo en el Guaviare el 1.° de mayo de 2023. Al momento del accidente la niña iba en la silla derecha que estaba ubicada en la primera fila de la avioneta, acompañada de sus tres hermanos, su mamá, Magdalena, el piloto y el copiloto. De este siniestro solo sobrevivieron los niños y ella que, en medio de su dolor, los escuchaba llorar”.

Sangraba en grandes cantidades por la herida abierta que abarcaba desde la parte superior de su frente, pasaba por detrás de la línea de inicio del cuero cabelludo, hasta la parte posterior de su cabeza. La lesión medía aproximadamente dos centímetros de grosor y tenía forma de círculo.

Luego de abrir los ojos y reponerse, la menor que tenía 14 años de edad reconoció el llanto de sus hermanos, quienes también estaban aprisionados en la aeronave. Una de ellos, Soleiny, con nueve años de edad, sufrió traumas en su cabeza y tórax, pues sus piernas pendían de la estructura y estaba cabeza abajo. Ella iba en el séptimo asiento en el viaje.

Por su parte, Tien, con cuatro años de edad, estaba asegurado al cinturón de seguridad de la sexta silla, el cual no desabrochó pese a la instrucción del piloto, quien había anticipado un acuatizaje. Él no tenía lesión alguna. La más pequeña, Cristin, de 11 meses, estaba protegida en el cuerpo de su mamá. Magdalena, antes de morir, la cubrió con su pecho y brazos, lo que le permitió sobrevivir al trágico suceso”. 

En una palabra: la madre actuó como un airbag humano que volvió a dar vida a su hija más pequeña.

Y el relato de Pardo continúa: “Si durante el accidente el primer acto de amor de las mujeres de la familia Mucutuy fue la protección de Magdalena hacia su pequeña, el segundo provino de la mayor de los cuatro hermanos. Ella, siendo tan solo una niña, actuó como un adulto responsable y los cuidó durante los 39 días que deambularon perdidos en la selva para mantenerlos con vida.

“Además de la herida en su cabeza, la menor de edad contó que sufrió una lesión en la parte interna de su pierna izquierda que le causaba un intenso dolor. La misma que luego de su rescate le suturaron cuando recibió atención médica. 

Según la charla en el ICBF, Lesly relató que sabía los riesgos de infección que había en la herida; así, pues decidió vendar la misma con restos de ropa que halló.

“Mi pie estaba atorado en el riel del asiento y lo único que pude hacer fue quitarme el calzado”, contó.

Escena de la película “40 días perdidos en la selva” estrenada en marzo de 2024

Así fue que pudo salir, recuperar a sus hermanitos y luego abandonar juntos la avioneta por la puerta posterior del costado derecho, que había sido abierta previamente.

En el lugar del accidente estuvieron dos días y dos noches al lado de la aeronave. Durante ese tiempo, según relató Lesly, se alimentaron con las frutas copoazú que llevaban en su equipaje y bebieron el agua potable que encontraron al interior de la avioneta. 

Quien tomaba las decisiones era ella. Luego de agotarse las provisiones empezaron a caminar, en dirección hacia el río, el Apaporis, que habían visualizado desde la avioneta antes del accidente, para abastecerse de agua y alimentos.

Sin embargo, por la lesión en su pierna y cabeza, no podía caminar totalmente erguida. Por esta razón, se desplazó de rodillas y apoyada en su cadera, mientras se valía de sus dos brazos para sujetarse de la vegetación circundante, y, además, cargando a la bebé. 

Si usted ve esto, no se extrañe: es la portada de la película que cuenta la historia

Según su relato, así sobrevivió durante los 20 días después del accidente. Todo el recorrido lo hizo en medias, pues sus zapatos los había perdido en el accidente. Al principio, se alimentaron gracias al consejo que previamente le dio su mamá sobre las semillas comestibles que podrían encontrar en zonas selváticas.

Cuando llegaron a orillas del río Apaporis, los menores recolectaron agua y lograron pescar: utilizaron una lanza fabricada por la misma Lesly. Sin embargo, no pudieron generar fuego, por lo que consumieron, por única vez, el pescado crudo. Desde entonces, el alimento hasta su rescate consistió únicamente de semillas denominadas mil pesos, fruto de una palma, que encontraban a su paso y las cuales se ablandaban debido a la humedad del suelo. 

Así siguieron su rumbo. Lesly decidió que volverían a la selva, pues pensó que no encontrarían población alguna si seguían a lo largo de la orilla del río. Pero, después de tres días más de caminata en círculos, los Mucutuy llegaron nuevamente al sitio del accidente, donde estaba la aeronave.

Allí se aprovisionaron de nuevas prendas de vestir, luego de que las que usaban se habían rasgado y les había ocasionado lesiones y picaduras de insectos en sus piernas

El rostro de los cuatro antes del vuelo.

El final se acercaba pero ellos no lo sabían. Los kits de alimentos no los encontraron, pero si uno de los volantes con instrucciones.

Este elemento estaba escrito en castellano y su lengua indígena materna. Además, contenía indicaciones explícitas con el fin de asegurar que los menores detuvieran su marcha y permanecieran en un solo sitio, para facilitar su ubicación. Por eso, allí se quedaron con la esperanza de ser encontrados y volver a casa.

Cinco días después, el número 35, Lesly experimentó un episodio de ansiedad y de estrés ante la frustración de no ser encontrados. La joven heroína describió que este evento estuvo acompañado de una activación fisiológica de sudoración, dificultad para respirar y un aumento en su ritmo cardiaco.

Milagro en la selva. Un verdadero renacimiento en medio del monte colombiano

Pasados 39 días del accidente, el 9 de junio de 2023, los hermanos Mucutuy fueron encontrados con vida luego de permanecer quietos. Sí, siguieron las instrucciones de aquel volante que leyeron días atrás. En ese momento, Tien estaba muy débil y ni siquiera podía mantenerse en pie, mientras que la bebé, Cristin, tenía gripe.

Ese día, un helicóptero de la División de Aviación Asalto Aéreo, un Black Hawk UH-60, sacó a los niños de aquella hostil selva de la que pudieron alimentarse, sobrevivir y  salir con vida gracias a la valentía de una menor de 14 años de edad que, para sus hermanos y toda Colombia, será recordada como una heroína. 

Hoy están bien.

No todo es perfecto como es la vida misma. Al padrastro de las dos niñas mayores y padre de los dos menores, Manuel Ranoque, se encuentra detenido por abuso sexual a una menor. Lesly dice que la formación que reciben en el ICBF no es adecuado.
Pero esa, amigos, es otra historia

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