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domingo, junio 16, 2024

Claudia Sheinbaum, la científica que llegó a presidente

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En un país machista, es mujer, judía y de izquierda. La nueva presidente de México es master y doctorada en ingeniería energética. Realizó investigaciones sobre el uso de la energía y emisiones de dióxido de carbono. En un país que crece, deberá enfrentar el poder de las mafias que controlan grandes territorios del país. Ella ya lo logró en la ciudad capital donde fue alcalde.

El que se va Antonio Manuel López Obrador (AMLO) y la que llega Claudia Sheinbaum

La crónica pura y dura es concreta: Claudia Sheinbaum es la primera mujer en llegar a la presidencia en México, por el partido oficialista Morena. La flamante mandataria resultó electa con el 60% de los votos válidos, lo que representa alrededor de 35 millones de votos. En octubre sucederá a Antonio Manuel López Obrador.

Hay otras historias. A fines de los 80, la movida del Consenso de Washington apretaba en América latina. En la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México) había mucha rebeldía suelta. Pero ella, que estudiaba para ingeniera, no era una nerd. No. No hubiera sido una de las integrantes de The Big Bang Theory. Ella no era un “cerebrito”. Nada que ver. Inteligente a más no poder, igual lideraba los movimientos que se oponían al neoliberalismo en boga en ese entonces.

De jovencita, Claudia intentó el ballet con otras niñas de la sociedad.

Una chica de ciudad criada en una familia de intelectuales (papá, químico y mamá, bióloga) de origen judío sefardíes escapados de Lituania se habían llegado a la capital azteca. Allí, la criaron sin los dogmas judíos, en forma laica, mientras militaban la izquierda mexicana

Cuando hizo sus posgrados en Estados Unidos, no cambió su actitud,

En la universidad de Stanford también siguió militando el izquierdismo.

La del centro con el cartel ‘Comercio justo y democracia ya’ es Claudia

Sí ahí ya conoció -como muchas veces sucede- al que sería su esposo. Carlos Imaz era más de las ciencias sociales y devino sociólogo.

Fueron como 25 años juntos hasta que en 2016, se divorciaron. Ella adujo que las actividades con sospechas de corruptela por parte de él empujaron la separación. Vaya uno a saber. Las relaciones de pareja son tan complejas.

Carlos Ímaz fue el primer esposo de Claudia. Se separaron en buenos términos en 2016

Pero mientras se animaba a gestionar una súper ciudad como el Distrito Federal y mejorar los indicadores de seguridad en la urbe, se dio tiempo para el amor.

Ahora, era el turno de alguien del palo. Jesús María Tarriba es un analista y especialista en riesgos financieros. Tarriba se licenció en Física por la UNAM, obtuvo su título en 1988. Posteriormente, en 1989, se tituló como maestro en Ciencias y, en 1994, como doctor en Ciencias por la misma casa de estudios.

Vuelta al primer amor. Claudia se casó con su primer novio de la facultad, un físico de la UNAM.

Sí. Claudia y Jesús habían sido novios en la facu. Y se reencontraron por Facebook, y como ella es físico, de izquierda y está vinculado a la gestión pública: es funcionario del Banco de México.

México es una potencia de América latina y junto a Brasil son los países líderes en cada uno de los hemisferios.

México crece y crece.

Vale una ficción publicada en Twitter por un usuario llamado Pregonero.

Casi sirva como resumen de la comparación con Argentina.

Al final, el comentario del argentino es: “serán zurdos pero no bol…”.

AMLO -como lo conocen al presidente que ahora se retira- se acercó a Claudia y la incorporó a sus equipos. Hasta que ella apostó: en las misma elecciones que AMLO ganó la presidencia, Sheinbaum conquistó la jefatura de gobierno de la colosal capital, y era la primera mujer en lograrlo.

Su gestión estuvo marcada por la reducción parcial de la inseguridad, la proliferación de ciclovías y la construcción del metrocable más grande del mundo.

Claudia Sheinbaum llenó de ciclovías la ciudad capital.

Ser mujer en México

Algunos dirán que es un estereotipo, pero México tiene altas tasas de ataque a las mujeres (femicidios, violaciones, abusos). Posee el raro privilegio de contar con una ciudad (Juárez) famosa por la cantidad de mujeres víctimas fatales de la violencia machista. La misoginia existe, señores.

Lo demostró Eduardo Torres con su obra (aún en proceso de elaboración) donde se exhibía el bastardeo al que eran sometidas las mujeres de todas las épocas: y no sólo en el llano de un hombre borracho que golpea y mata a su pareja. No. También en las “altas esferas” de la filosofía humanista y de base cristiana también hay un vituperio constante a las hijas de Eva.

Y en México no parecen preocupados por liderar esas estadísticas. Y sin embargo, (o tal vez, por eso mismo) está Claudia al frente de este gran país.

Ahí va ella, mujer, no católica, izquierdista, pensante. Va y gana.

El otro tema que vale conocer es cómo hizo con la violencia en su gestión al frente de la jefatura de gobierno del Distrito Federal.

Desde 2007 hay registrados 450 mil homicidios tantos, que ni siquiera en la guerra civil mexicana hubo. A lo largo de este periodo, Ciudad de México pasó de tener problemas asociados a la delincuencia común, como asaltos o robos, a sufrir también el azote de bandas mafiosas asociadas al tráfico de drogas, que es el principal factor que ha contribuido a las cientos de miles de muertes violentas en todo el país.

Con la alcaldía de Sheinbaum, comenzó a registrarse una disminución notable en el número de homicidios dolosos, que es considerado el crimen más grave. También otros delitos de “alto impacto” por su prevalencia mostraron un decrecimiento.

Cómo lo logró. Con cuatro ideas-fuerza:

  • Apoyar a los jóvenes para que no se involucren en la delincuencia;
  • Mejorar las condiciones laborales de la policía. su formación y evaluación;
  • Implementar estrategias de inteligencia focalizadas en delitos de alto impacto y regiones específicas
  • Establecer una coordinación efectiva entre la policía y la fiscalía.

Y una estrategia. Uno de los cambios más radicales respecto a otros gobiernos fue el dotar a la policía de Ciudad de México de capacidad de investigación. A diferencia del modelo que predomina en el resto del país, de policías preventivas, en la capital mexicana los policías ahora pueden hacer labores similares a las de “detective”.

En labores de inteligencia, Sheinbaum y su equipo también destacan que Ciudad de México pasó de tener 15.000 cámaras de videovigilancia a casi 75.000, lo que permite a su centro de control ofrecer una respuesta pronta a denuncias.

A ello se suma un aumento de sueldo 54% a los policías y una mayor capacitación.

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