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viernes, diciembre 9, 2022

Jan Koum, Walt Disney, Carolina Herrera: la historia de tres que fueron del fracaso al éxito

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Fracasar para tener éxito. Esa es la consigna. Conocer a los que ahora gozan de mieles cargadas de triunfo es también aprender del amargo sabor de la hiel del fracaso que bebieron hasta llegar el final. Al final, un libro de regalo para entender más

Estas personas normales como vos y yo, lograron superar las adversidades y convirtieron un fracaso terrible, en una acción que cambió el mundo. El fracaso no es lo opuesto al éxito, tampoco es algo que debamos evadir, porque en la vida va a ocurrir en algún momento, se puede llegar a fracasar todo el tiempo. La clave está en verlo como un pequeño inconveniente en el largo camino hacia nuestras metas. Como ya hemos mencionado, lo importante está en cómo reaccionamos y aprendemos de esos fracasos. Vamos a analizar las historias de estos emprendedores, para que nos sirvan de ejemplo e inspiración. Aunque todas estas historias terminan en éxitos, no lo planteo como lo más importante, sino como la manera en que manejaron la situación, cómo pasaron por dificultades y aun así nunca se detuvieron hasta cumplir su propósito.

Jan Koum

¿Escuchaste este nombre antes? ¡Es ucraniano!

Probablemente no, pero lo que él creó, es con seguridad algo que usás todos los días de tu vida. Jan Koum es un emprendedor y programador de origen ucraniano-norteamericano.

Cuando tenía dieciséis años, emigró junto con su madre y abuela a Mountain View, ubicado en el estado de California (Estados Unidos) donde vivió en un pequeño apartamento de dos alcobas que la familia consiguió a través de un programa de ayuda social. Su madre trabajaba en esa época de niñera mientras él era intendente en un supermercado.

Dos años después de llegar a Estados Unidos comenzó a interesarse en la programación. Y mientras trabajaba medio tiempo como empleado de seguridad en una compañía, se inscribió en la Universidad del Estatal de San José, California.

El gigante Yahoo lo contrató en 1997 como ingeniero de infraestructura y allí trabajó por casi 10 años. En ese tiempo llegó a solicitar un trabajo en Facebook, pero se lo negaron. En enero del 2009 compró un iPhone y se dio cuenta entonces que la “tienda de aplicaciones” en los celulares estaba a punto de engendrar una nueva industria sin precedentes.

Se juntó con dos amigos que más adelante terminaron siendo sus socios, y discutieron por horas en la cocina de uno de ellos, sobre la idea de una nueva aplicación.

Koum escogió casi inmediatamente el nombre de WhatsApp porque suena muy parecido al término “what’s up”, que en español significa ¿qué pasa?, ¿qué hay? Para el día de su cumpleaños, una semana más tarde, el 24 de febrero del 2009, se inauguró WhatsApp Inc. en California, Estados Unidos.

La aplicación se popularizó en muy poco tiempo y la empresa que una vez le había negado un empleo a Koum, ahora estaba interesada en él y su aplicación.

El fundador de Facebook, Mark Zuckerberg lo contactó en el 2012 por primera vez, pero para febrero del 2014 Zuckerberg ya había propuesto un trato para unir WhatsApp al monopolio de Facebook. Diez días después se anunció formalmente la adquisición de WhatsApp por 19 mil millones de dólares.

La Walt Disney Company (La Compañía Walt Disney)

Este por seguro es un nombre que todos conocemos muy bien. Pero ¿sabés cómo Walt Disney construyó el imperio más grande de entretenimiento? ¿Sabías que uno de los genios de la animación empezó con fracasos? Este por seguro es un nombre que todos conocemos muy bien.

Pero ¿sabés cómo Walt Disney construyó el imperio más grande de entretenimiento?

¿Sabías que uno de los genios más creativos del siglo 20, fue despedido de un periódico porque no tenía creatividad?

Venía del interior de Estados Unidos y fue despedido de un diario por “falta de creatividad”.

Antes de dar a conocer su apellido por todos los rincones del planeta, Walt era un hombre pobre, hijo de una maestra de escuela y un campesino de Illinois que buscando oportunidades se mudó a la ciudad de Los Ángeles, con sólo 40 dólares en su bolsillo y una mente llena de ideas.

Comenzó su carrera en Kansas City haciendo anuncios para periódicos y revistas. Con la ayuda de su hermano, que trabajaba en un banco, se logró posicionar en una agencia de publicidad.

En esos tiempos, conoció a Ub Iwerks, un artista local, con quien fundaría su primera compañía, pero debido a la falta de trabajo, quebró al poco tiempo de fundada.

Sin embargo, el talento de los amigos era indudable y pronto consiguieron la atención de una empresa más grande. Fue allí donde el joven Disney conoció la recién emergente técnica de animación, donde una serie de imágenes fijas, adquirían una nueva dimensión al filmarse en secuencia para así crear la ilusión de que se movían.

Años más tarde, Disney intentaría nuevamente fundar una compañía, llamada Laugh-O-Gram Films, Inc. (Cortometrajes Reír-A-Gramo). Esta vez logró innovar en el sector de la animación, pero los gastos de producción excedían a los ingresos que proporcionaban y tampoco esta compañía pudo prosperar.

Para ver cómo lo hizo, el video siguiente lo muestra

¡Animación con actores vivos en 1923! y fue fracaso, eh

En los años 20, desesperado por alcanzar el éxito que seguía escapándose de sus manos, vendió todo lo que tenía en Kansas City y pagó un viaje en tren a Los Ángeles, California, con el objetivo de crear una empresa que estuviera más cerca de las estrellas de cine.

Es en esa época en la que consideraba abandonar la animación y dedicarse a las producciones de largometrajes con actores reales.

Pero en su mala suerte, el mundo del cine tampoco le sonrió al emprendedor, quien decidió regresar al mundo de la animación e intentar suerte una vez más con un cortometraje que había producido tiempo atrás: Alicia en el País de las Maravillas.

Virginia Davis fue la joven actriz de cinco años que le puso el cuerpo a los dibujos.

Más tarde, con la ayuda de Roy, el hermano de Walt, como su primer gerente financiero y Ub Iwerks como su artista principal, nacería la firma que conocemos hoy como la dueña de Marvel Entertainment (Entretenimiento), Disney Brothers Studio (Estudio de los hermanos Disney).

Aunque había comenzado a ganar respeto en Hollywood, no sería todo fácil a partir de entonces. Debió pasar por innumerables problemas para que a Iwerks se le ocurriera la idea en 1928 de crear un corto animado con el ratón más famoso del mundo.

Tampoco anduvo bien, pero Disney le tenía fe al ratón.

Sin embargo, esa animación tampoco tuvo el éxito esperado, pero sirvió de base para la posterior creación de Steamboat Willie (Willy y el Barco de Vapor o el botero Willie) que fue el primer éxito en la historia de la compañía.  

Para ver el dibujo animado que fue éxito de Disney hacer click en el siguiente link

A partir de ese momento, el resto fue historia, como dicen.

El incansable trabajo de Walt Disney, Iwerks y la compañía que por décadas lucharon por abrirse camino en un altamente competitivo mundo donde no sólo estaban creando cosas nuevas, sino innovando en todas las áreas del cine hasta ese momento.

Por fin, rindió sus tan esperados frutos y hasta el día de hoy siguen marcando pauta en el desarrollo histórico de las experiencias cinematográficas y el desarrollo de tecnologías innovadoras.

Carolina Herrera

Este conocido nombre en el mundo de la moda facturó hasta hoy en día a través de su marca (según The New York Times) más de 1000 millones de dólares.

Empezó cuando todo lo demás había fracasado.

Nacida en Caracas, Venezuela, a diferencia de nuestros ejemplos previos, pertenece a una familia venezolana acomodada, acostumbrada a las fiestas y a las galas. Se casó por primera vez a los 18 años, pero para su desgracia fue un matrimonio infeliz que le dejó dos hijas y un divorcio escandaloso.

En 1969 se casó por segunda vez con un aristócrata venezolano, Reinaldo Herrera, de donde viene su tan famoso apellido. La educaron para estar en casa y estuvo contenta con esa existencia hasta que con 42 años, de pronto le entró la necesidad de hacer algo, ella dice que era algo que tenía adentro, como larvado, dormido.

Todo listo para su primer desfile en Nueva York. El éxito de su iniciativa fue arrasador.

Cierta vez, cuando un periodista la indagó sobre su pasado, le preguntó si no era sólo un capricho de señora desocupada.

Ella respondió: “Eso pensaban. Decían que me iba a aburrir. Y llevo 35 años y en esta industria tienes que trabajar mínimo 12 horas diarias. Es un trabajo durísimo”.

El punto de inflexión vino cuando en 1980 le dijo a su mentora que quería hacer estampados para telas. Y ella le contestó: “¡Qué aburrimiento! Dejate de cosas tontas. ¿Por qué no hacés una colección de moda?”.

En 1981, la modelo Imán exhibe una de las maravillosas creaciones de Carolina Herrera

Fue ahí cuando le picó el mosquito emprendedor. Siempre recalca cómo tuvo la suerte de tener personas que la apoyaron cuando decidió seguir en ese camino.

Cuando de la noche a la mañana se convirtió en diseñadora, sin haber pasado por ninguna escuela, ni teniendo ningún estudio previo. Tiene un instinto, un sentido para las proporciones, el color y las formas, que no se aprende.

La moda es para agradar al ojo y ella tiene el ojo para la moda. Y en ese campo de negocio es más importarte tener las ideas y el instinto, que tener experiencia. Sin importar su nivel socioeconómico, de seguir el camino para el que fue criada, de no tener necesidad monetaria alguna. Un día se levantó con un sueño, que combinaba algo en lo que tenía habilidades, con algo que amaba de verdad como es la moda. Y sólo personas muy valientes se atreven a dar el salto sin que les importe qué edad tienen, o que dirán sus amigos.

Sebely sigue buscando el éxito y espera imitadores

Todos estos textos y estas historias pertenecen a libro El éxito del fracaso de Matías Sebely, un joven emprendedor de Leandro Alem (Misiones), impulsor de ideas como “Comidas por un dólar” y el proyecto de producir alimentos a partir de la hidroponía.

Al libro se accede a través de internet al hacer click sobre el siguiente link y se lo puede bajar en versión PDF

https://www.elexitodelfracaso.com.ar/

Y se puede obtener en cuatro idiomas: castellano, inglés, francés y portugués

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